jueves, 14 de julio de 2016

Retornos



RETORNOS

Inmóviles son las piedras
que forman el camino
y sin embargo
avanzo a través de ellas.

La memoria es
en conjunto
fisuras de un mismo
torrente.

Siempre vuelve
siempre vuelve
la tarde a su luz
la letra a su margen.

Silenciosos ríen
los dioses del olvido
cuando te encuentro
cuando me encuentras.

El tiempo estancado en tus ojos

mis manos cubiertas de hiedra.







jueves, 12 de mayo de 2016

¿Con qué sueñan los gatitos de menos de un kilo?

Niña frente a gato, de Kiyoshi Saito


¿CON QUÉ SUEÑAN LOS GATITOS DE MENOS DE UN KILO?

Un gatito de menos de un kilo
no ha visto una tormenta en su vida,
y aún así se despierta inquieto,
sintiendo lo que se avecina.

También
yo misma
huyo de las tormentas
mucho antes de haberlas amado.  

Creí soñar con cordones de colores
y escaleras-atalayas del mundo.
Él se desvela por la noche,
pensando en el mañana.

Compartimos el odio al perro,
el deseo de estar fuera y estar dentro,
las pulgas de decepción
por la raza.

Nuestro pasado fue divino
y ahora ¿qué nos queda?
garras y espíritu,
palabras y ruinas.

Me mira con un ojo abierto,
y lo que ambos sabemos
es que aquellos que no duermen
tampoco pueden soñar.

miércoles, 23 de marzo de 2016

Del otro lado

EDVART MUNCH, La Madre Muerta (1899-1900)


DEL OTRO LADO

Sonaban voces al otro lado del muro
sonaban como guijarros arrojados a la pared
como gotas de lluvia en una claraboya oscura
con la queda melodía de lo que choca
de manera inexorable
contra algo más fuerte que lo propio.

Un sonido tranquilizador
en toda su miseria
porque al fin y al cabo
no nos sentimos más seguros
que el día que fuera estalla la tormenta.

Y si alguna persona se despierta
inquieta
por el incesante repiqueteo en las ventanas
bastará solo que algo se rompa dentro
(un vaso, un plato, una promesa)
para acabar con el silencio acusador
que hace que escuchemos
lo que grita

al otro lado del muro.

martes, 8 de marzo de 2016

Entomología Kafkiana

ENTOMOLOGÍA KAFKIANA

Siempre supe que era un bicho raro.

Sospecho del peso de mi cabeza,
aunque me mire en el espejo
y no me encuentre las antenas.
En algún sitio deben estar,
eso es seguro:
alertas a la mirada ajena,
y al acercamiento no deseado,
pero también a la melódica vibración del viento,
la eléctrica nube que anuncia lluvia,
el tímido impacto de la hoja suicida del otoño.

Mitad bicho bola mitad grillo,
me gusta silbar en la soledad del jardín,
cuando la noche es cálida
y la luna navegable.
¿Nunca miraste alrededor
y te pareció el mundo inmenso?
¿Nunca te sentiste mas pequeña que una oruga?

Sólo hay que echar un vistazo
a nuestros lindos hormigueros,
ruidosas colmenas y blandos nidos.
La curiosa procesión de insectos
que corretea cada día buscando su comida.
Algunos se creen termita, araña, avispa,
aunque luego se comporten como escarabajos peloteros
viviendo de la mierda ajena.

Todos somos bichos difícilmente clasificables,
así que deja de intentar pincharme en un alfiler
y ponte a contar tus propias patitas.

jueves, 25 de febrero de 2016

Ningún poema triste

NINGÚN POEMA TRISTE

Los poemas no son tristes.
Lloran como niños,
sólo por hambre o sueño,
porque no quieren estar solos
en su cuna de madera.

Nacen en el instante mismo
de la palabra escrita.
Y van paso a paso
aferrados de esta mano
que hechizada los sujeta.

Son inocentes por naturaleza,
nosotros los convertimos
en lo que serán.
Dulces, amargos, afilados
hijos malditos del poeta.

Tienen mi boca y mi nariz,
algo de tus ojos negros
e incluso rasgos de otra tierra.

Me resisto a verlos crecer,
dejarlos partir,
con este punto que los cierra.


Carmen Jubete, Contrafuego.


miércoles, 17 de febrero de 2016

Mujeres del siglo XXI


Undine, de Henri Fantin-Latour.
















MUJERES DEL SIGLO XXI

Qué hacemos nosotras
las débiles, las sensibles, las condenadas
llevando el peso del mundo.
Qué hacemos sin ser madres ni buenas hijas
sin cuidar de nuestro pelo
ni de las apariencias
(que ya no nos engañan).
Qué hacemos si no nos asusta el fuego
si nos gusta nuestro cuerpo
y nuestra mente libre.
Qué hacemos con los prejuicios
si ya no nos entran por la cintura
si queremos ser planetas redondos y estrellados.
Qué hacemos si no somos perfectas
si nos equivocamos como humanos
si amamos como cualquiera.
Qué hacemos si elegimos este camino u otro
si nos movemos  buscando una felicidad
en la infinita soledad de estas mareas.

Carmen Jubete, Contrafuego.


martes, 26 de enero de 2016

Amor mío

AMOR MÍO

Te devuelvo la palabra.

Estoy cansada
de apretarme los ojos para ver estrellas
de tragar amargura cuando escucho tu nombre
de sentirme equilibrista en un circo de pulgas.

El cajón de los buenos recuerdos,
es todo un reino de los impares
encabezado por un calcetín viejo
que presume de su único ojo como si no estuviera roto
en el fondo.

Apenas me mantiene en pie la pena
(firme y punzante como una estaca)
me da vértigo el presente
porque el futuro ya no es
horizonte suficiente.

Se apagó
el cartel de EXIT que colgaba
de alguna parte
y por momentos solo pude seguir la cuerda
que ambos tendimos en la oscuridad.

Sólo somos personas
jugando a conocer la felicidad
mientras inclinamos la cabeza
saludando cortésmente
a la pared.

No quedan caminos,
ni agujeros, ni piedras en las que tropezar
sin piel en las rodillas
suaves como un hueso descarnado
y mudo.

Tuve que probar infinitas últimas veces
para hallar esta
última
estúpida
perfección de la derrota.

Carmen Jubete, Contrafuego.